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    Maestro Saudade

    “La Capoeira tiene la gran misión de reconciliar la humanidad con su propia humanidad”.

     

    Con el ‘berimbau’ en puños, Maestro Saudade sale en defensa de esta arte marcial de origen afro-brasileña y de su potencial para promover la paz en áreas conflagradas por la violencia, como en el este de la RD Congo.

    “El mundo es mi jardin, mi berimbau me acompaña adonde vaya. Ieh Capoeira!”.

    © Flavio Forner

    A los 40 años, Flávio Alex de Mesquita Soares es conocido como Maestro Saudade, una figura amada y respetada por los niños en la capital de Goma, donde se mudó en agosto de 2015 para tocar la iniciativa “Capoeira por la Paz” (embed o link falando da iniciativa) y a ayudar en la formación de capoeiristas congoleños que trabajan com infantes en centros de orientación y en hospitales.

    “Realizamos actividades lúdicas que trabajan la psicomotricidad e intentam lidiar com la problemática de la violencia infanto-juvenil a través de un lenguaje sencillo. De un pasado en el que era mal vista e incluso proibida en Brasil, el uso de la Capoeira hoy por una agencia de la ONU representa un paso muy grande”, admite Saudade.

    Nacido en el municipio de Sao Gonçalo, en la región metropolitana de Río de Janeiro, Saudade creció en una comunidad popular en el barrio Antonina. Su vida cambió cuando su padre falleció. Él abandonó los estudios aún adolescente.

    Su infancia fue mezclada con escenas de conflicto y violencia. “Escuchábamps un disparo y ya sabíamos que alguien había sido muerto. Mi tío fue asesinado, tuve amigos muertos y otros que entraron para el tráfico de drogas”, lamenta.

    © Flavio Forner

    Y fue así que a los 13 años conoció a la Capoeira por un familiar. En aquel momento, era aún una lucha marginalizada. Adolescente, Saudade conociera su maestro de Capoeira en un proyecto social, quien le enseñaría los valores y la disciplina para la práctica de esta arte.

    “La Capoeira llegó en un momento de mi vida que era un gran vacío. Fui acogido y se convirtió en el signo de mi vida. La Capoeira nunca más me há dejado pese a los momentos difíciles”, dijo.

    De a pocos, Saudade fue desarrollando una didáctica específica para usar la Capoeira para fines pacíficos y pedagógicos. Su experiencia empezó con niños en las favelas de Río de Janeiro.

    En 2008, aceptó la invitación de la ONG brasileña Viva Rio para viajar a Haití e implementar esta metodología en el proyecto “Gingando por la Paz” con adolescentes haitianos de gangues rivales en las calles de la capital Puerto Príncipe. El proyecto se ha vuelto una organización propia.

    © Flavio Forner

    “El trabajo con niños de gangues en Haití me servió como un bautismo. Fue allá donde descubrí la fuerza de la Capoeira y pude ver cómo ella se puede utilizar en la práctica de forma social. Empezámos entonces a dar classes para ex-niños soldado e infantes de la comunidad”.

    Tras una década de actuación en Haití, la Capoeira desembarcó en la RD Congo para ayudar en la paz.

    Ahora el reto era el de intentar recuperar niños que habían integrado a las docenas de grupos armados que operan en la provincia de Kivu del Norte.

    “Creamos la metodología veneno contra veneno. Lo que esos niños más tienen desde que nacieron es problema. Aquí, nosotros llevamos el problema para el centro de la rueda, que es el símbolo de la Capoeira. En la rueda, todo el mundo es igual y, así, podemos buscar soluciones. Usamos lo que el infante tiene en su día a día para educarlos”, explica.

    Es así que Saudade y sus dos colegas de trabajo congoleños, los capoeiristas Ninja y Karibu, trabajan diariamente para transmitir valores de respeto, unión, responsabilidad y autonomía.

    “Vamos de a pocos ofreciendo informaciones positivas y de amor. Espero poder ver la Capoeira crecer y ser usada cada vez más para la construcción de una cultura de paz y diálogo”, sostuvo.

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