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  • El Peluquero

    Jeannot

    “Hoy trabajo como autónomo y quiero ahora seguir desarrollándome en la profesión”.

     

    Em manos, una máquina de cortar el pelo y um peine fino. Éstas son las armas que Jeannot Kasereka utiliza para sobrevivir.

    Hoy día, él es peluquero y tiene su propio salón en una de las movimentadas calles de Kiwanja, en el distrito de Rutshuru, 70 km al norte de Goma.

    Su peluquería de no más de 4m² tiene sus paredes rellenas con luces brillantes, cartales con modelos de cortes y todo el tipo de decoración de colores. Un ventilador portátil es su fiel compañero junto a un radio de pila.

    © Flavio Forner

    Jeannot tiene 18 años y recuerdase bien del día que el grupo armado M23 invadió Rutshuru.

    Mientras trabajaba en un pequeno quiosco de alimentos fue testigo de toda la accion armada en las calles.

    Él tenía 14 años, cuando vio el M23, un grupo de origen tutsi entrar en la ciudad.

    “Sabía que irían agarrarnos a fuerza”. Ellos buscaban muchachos para obligarlos a luchar em sus filas.

    Negándose a unirse a un grupo que consideraba extranjero, Jeannot decidió então asociarse a otro grupo Mayi-Mayi comunitario llamado Frente Popular por la Democracia (FPC), justamente para combatir la amenaza que veía como extranjera.

    Pasáronse tres años que estuvo en la selva cerca de Parque Nacional Virunga luchando por la milicia liderada por un jefe conocido en la región que se auto-intitulaba coronel Shetani Kakule Muhima.
    Vulgarmente llamado de ‘satanás’, él se hizo conocido por su temperamento explosivo y agresivo.

    “Cuando me uní al Mayi-Mayi, la vida era tán difícil”, recuerda.

    Jeannot era el encarrgado de dos importantes tareas: efectuar robos y botín ey cuidar del arsenal de armas.

    En 2012, la provincia de Kivu del Norte era escenario de intensos conflictos entre el grupo rebelde M23 y las fuerzas armadas congoleñas y milicias comunitarias de autodefensa.

    En aquel momento, el alto nivel de violencia desplazó 900.000 mil personas que tuvieron que abandonar apresuaradamento sus hogares.

    Alrededor de 20.000 personas – incluyendo 600 soldados de las fuerzas armadas (FARDC) – huyeron para los vecinos Ruanda y Uganda.

    El secuestro y el reclutamiento forzoso de niños para integrar las filas de los grupos armados era una realidad. Éste sería el destino seguro para las familias que vivían en los pueblitos de interior.

    “Resolví partir cuando supe que el M23 se había desmantelado. Vi que ya no se necesitaba más seguir luchando”, dijo.

    Él y um grupo de más de 64 infantes lograron huir.

    Jeannot tenía 16 años y era el primogénito quien lideró en el escape.

    La estrategia fue correr hasta el pueblo Vitshumbi y rendirse en un puesto de las Naciones Unidas.

    El M23 fue desarticulado en noviembre de 2013.

    Desde que escapó, su vida há cambiando.

    Jeannot abrio un pequeño negocio en Kiwanja con la ayuda de una organización local sin fines lucrativos que abriga a niños recién salidos de los grupos armados en Rutshuru y les ofrecía cursos profesionalizantes.

    En un minúsculo espacio, montó su peluquería y realiza cortes masculinos y femeninos.

    Hoy, intenta olvidarse de los días de conflicto.

    Dueño de su propia vida, Jeannot tiene sus propios instrumentos de trabajo y no depende de patrones.

    “Soy autónomo. Compré un radio para ouir música mientras trabajo. Espero lograr más clientes”.

    Jeannot es un ejemplo de éxito. Él quiere inspirar a más niños a bajar las armas.

    “Mi vida há cambiado. Quiero ser una inspiración para otros muchachos. Cada uno puede hacer sus elecciones en la vida. Todo el mundo puede encontrar su propio camino”.

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