0%
  • English
  • Português
  • Español
  • La reina

    Queen

    Queen Alphonsine tiene 18 años. Ella vive en el Quartier Majengo en la periferia pobre de Goma.

     

    Su voz introvertida y tímida refleja el miedo y la inseguridad.

    Su sueño es poder reanudar los estudios. No falta mucho para que logre terminar la secundaria. Pero sus padres no le pueden pagar los costos de la matrícula escolar.

    Desde que volvió de la “selva”, Queen vive en el ostracismo.

    A los 13 años, resolvió ir a la floresta em una área montañosa en el Territorio de Masisi, en Kivu del Norte.

    La expresión “ir a la selva” significa unirse a un grupo armado.

    Por dos años ella luchó en las filas de la Alianza del Pueblo para el Congo Libre y Soberano (APCLS).

    Esta milicia congoleña se alimenta de la rivalidad anti-ruandesa defendiendo su comunidad tribal Hunde que controla zonas ubicadas a algunos quilómetros al norte de Goma.

    Muy diferente de muchas chicas, Queen não foi secuestrada o forzada. Ella se auto reclutó.

    “Fui convencida por otros colegas de mi comunidad a entrar en el grupo. Me dijeron que yo iba a ser un soldado y me gustó la idea”, admitió.

    “Yo sabía que iría al combate. Quería aprender a usar una arma”.

    Algunas de sus tareas incluía cocinas y servir alimentos a los soldados.

    Se demoraon tres meses para aprender a usar um rifle.

    © Flavio Forner

    Cuando la necesitaban en la línea de batalla, ella empuñaba el rifle y combatía.

    “Yo no sabía contra quiem o por quí”, admitió.

    El peligro era inminente y provenía de todos lados.

    El grupo autodenominado APCLS era rodeado por otras milicias como los Mayi-Mayi Cheka de origen étnica Nyanga que controlaba e Territorio de Walikale.

    Además de las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda de origen hutu (FDLR), y de la milicia Nyatura formada por congoleños hutus.

    Cuando cuestionada si temía ser muerta, su miedo era ahuyentado cuando sus superiores le ofrecían un talismán como protección.

    “Yo era protegida por los poderes ancestrales. Nadie podía matarme”. El amuleto que se llevaban colgado a su cuello era su única garantía de seguridad.

    Trás dos años en la selva, un llamado del gobierno clamando que los rebeldes dejaran la lucha hizo con que muchos grupos liberaran sus combatientes.

    Queen fue liberada en 2014.

    Su libertad, sin embargo, no se traduzco en una bienvenida comunitaria o en una efectiva reintegración social.

    La vida en la selva no era tá diferente de la que ella llevaba en sua comunidad. La pobreza era extrema.

    Ser una niña soldado infligió un profundo estigma.

    Ella no fue acepta por sua família nunca más. Su comunidad nunca la recibió de vuelta.

    “Las personas tienen miedo de mí”.

    La historia de Queen refleja el lado obscuro que implica rechazo y estigma en relación a las niñas que integraron grupos armados en el Congo.

    “Ellos saben que estuve en un grupo armado y todos me temen ahora. No tengo amigos”, lamenta.

    Ser una niña soldado no es lo mismo que ser un niño soldado.

    No es fácil liberar las chicas que están en grupos armados.

    Desde la adopción de la Ley de Protección Infantil en 2009, el reclutamiento militar de infantes fue criminalizado en el Congo.

    Un informe de la ONU mostró que entre 2009 y 2015, solamente 7% de los infantes que fueron desmobilizados de grupos armados eran chicas – o sea, 600 de un total de 8.546. Mitad de las muchachas era menor de 15 años cuando fueram reclutadas.

    Tal como Queen, un cuarto de ellas afirmó haber integrado los grupos armados por sufrir presiones de familiares y de conocidos.

    La mayoría de las muchachas cuando ingresan actúan como cocineras, domésticas, cargadoras y esposas de soldados. Aún hay una parcela que combate.

    El reclutamiento de niñas es un fenómeno recurrente, pero es difícil precisar el número.

    Hay estimaciones que indicam que las chicas conformam entre 30 y 40% de los infantes que actúan como soldados.

    Cuando Queen foi liberada, recibió abrigo por un mes en una ONG en Goma antes de ser enviada de vuelta a casa.

    Sin embargo, la realidad de muchas de ellas es dura. Las chicas son excluídas cuando intentam regresar a sus hogares.

    Además de las dificultades de la selva, el rechazo es la principal causa del sufrimiento emocional de las chicas.

    Ellas no son más vistas como mujeres que deben ser respetadas. Ellas pierden su valor en la sociedad.

    No ser aceptada en su propia comunidad las deja en una condición de aún más vulnerabilidad.

    Los programas de desmobilización de ex-combatientes no incluyen la cuestión de género o intentar mediar la integración con las familias.

    Queen fue excluida. Su vida en la comunidad se hizo insoportable.

    A los 16 años, decidió marcharse e ir a vivir en una área pobre en el suburbio de Goma donde nadie la conoce o la juzga por su pasado.

    Ella todavía tiene esperanza de poder un día tener recursos para pagar sus estudios.
    “Yo solo quería poder ir a la escuela. Las personas creen que soy una bruta, pero nunca más lucharé. Soy una persona como cualquier otra”.

    No Hay Más Artículos
  • English
  • Português
  • Español